El nuevo Gobierno holandés, integrado por liberales y socialdemócratas, tomó posesión centrado en superar los efectos de la crisis en el país y bajo las críticas por su plan para ahorrar 16,000 millones de euros hasta 2017.
El primer ministro, el liberal Mark Rutte, ha conformado un gabinete de coalición integrado por siete ministros de su partido y otros seis laboristas, que prometieron su cargo ante la reina Beatriz, en una ceremonia en el Palacio Huis ten Bosch, por primera vez pública y difundida por las televisiones del país.
En el Ejecutivo de Rutte, la cartera de Defensa ha recaído por primera vez en una mujer, la liberal y exeuroparlamentaria Jeanine Hennis, mientras que la jefatura de la diplomacia será responsabilidad del europeísta socialdemócrata Frans Timmermans.
El Gobierno holandés anunció a finales de octubre que aplicará ajustes presupuestarios adicionales de 16,000 millones de euros en los próximos cuatro años, lo que ha suscitado una polémica porque recaerán, sobre todo, en las clases medias del país.
Rutte planea que el déficit público se sitúe en 2017 en el 1.7% del PIB.