El empresario conservador Tony Saca juramentó ayer como nuevo presidente de El Salvador y prometió que gobernará "cercano al pueblo" buscando la generación de empleos y una mayor seguridad para los salvadoreños.
"Voy a poner la agenda social en primer plano, prometí ser concertador y esa promesa la voy a cumplir desde este primer instante", afirmó Saca poco después de que el presidente del congreso Ciro Cruz Zepeda le colocó la banda presidencial.
La banda había sido entregada momentos antes por el ex presidente Francisco Flores que gobernó el país los últimos cinco años.
Los 31 diputados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y los 75 consejos municipales gobernados por los ex guerrilleros, no asistieron al traspaso del mando presidencial.
"Señores de la oposición en la presidencia está un amigo", aseguró Saca, mientras más de dos mil activistas de la ex guerrilla protestaron por la alegada "ilegitimidad" del gobierno del recién instalado presidente, pero a la vez pidieron una "concertación".
Saca, de 39 años, llega a la presidencia después de triunfar sobre el candidato de izquierda Schafik Handal. El gobierno de Saca, tendrá que enfrentar retos como la generación de empleos, combatir la pobreza y la delincuencia.