El Ejército israelí volvió a decretar ayer el toque de queda en la ciudad de Belén, que había sido levantado durante la fiesta de Navidad, constató un corresponsal de la AFP. El Ejército israelí ordenó a la población con ayuda de altavoces que se quedaran en sus casas hasta nueva orden. Los tanques y las unidades de infantería israelíes se habían replegado fuera del centro de la ciudad de Belén con motivo de la Navidad, pero mantenían el control de la zona autónoma.
Por otra parte, los palestinos viven una jornada negra tras la muerte de al menos nueve personas en una ofensiva israelí por Cisjordania en la que también han resultado heridos más de 30 civiles y milicianos.
El recrudecimiento de las operaciones militares israelíes, que sigue a una jornada navideña de relativa calma, se produjo de forma simultánea en tres lugares distintos de Cisjordania, Tulkarem, Kalkilia y Ramala, pero también hubo enfrentamientos armados en muchos otros lugares de los territorios ocupados. También, un palestino de 65 años murió ayer luego de que una granada ensordecedora lanzada por soldados israelíes estallara cerca de él, indicaron fuentes de seguridad palestinas. La víctima, Salim Marawá, se encontraba cerca de su domicilio, no lejos de Tulkarem durante una incursión militar.
Además, un policía palestino fue muerto en Ramala por una unidad especial del Ejército israelí, cuyos miembros operaban disfrazados de palestinos. Samer Jalil Chomani integraba las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo armado vinculado al Fatah, que lidera el presidente palestino Yasser Arafat.