La tormenta tropical Isidore, que provocó inundaciones y la evacuación de unas 70,000 personas en la Península de Yucatán, en México, se alejaba ayer de la colonial ciudad de Mérida tras dejar a su paso al menos tres muertos, dijeron autoridades.
La tormenta llegó a tierra la noche del domingo como un huracán con vientos de 195 kilómetros por hora que arrancaron ventanas y techos de casas y locales comerciales en Mérida, la capital del estado de Yucatán, en el sureste de México.
Muchos árboles y postes del tendido eléctrico cayeron a lo largo del Paseo Montejo, una de las principales avenidas de la ciudad, donde residen 750,000 personas. Mérida alberga también la catedral más antigua de América. Las lluvias continuaban ayer, pero el viento había disminuido considerablemente, al tiempo que Isidore era degradado a tormenta tropical y se movía hacia el sur de Mérida.
La agencia federal de Protección Civil informó de la muerte de tres personas, una en un accidente de automóvil, otra a causa de un ataque cardiaco, mientras que la tercera falleció electrocutada. La radio local reportó que cuatro personas se presumían muertas en Yucatán en accidentes automovilísticos en medio de la lluvia.
El Comité de Emergencia Nacional (COEN) de El Salvador decretó ayer "alerta verde" en prevención de daños que puedan ocasionar los vientos y las persistentes lluvias que han azotado al país desde el fin de semana, atribuidas a efectos del huracán Isidore.
Un deslizamiento de tierra provocado por las fuertes lluvias destruyó el domingo unas 20 viviendas y dejó sin casa a 100 personas al sur de la capital costarricense, pero no causó muertos.