Dos "gigantescas tormentas" ocurridas en el hemisferio norte de Júpiter generaron una estela de nubes rojizas que inundó todo el planeta.
Las imágenes obtenidas a través de los telescopios: Espacial Hubble, el de la NASA en Hawai y los de luz infrarroja de Canarias (archipiélago atlántico español), muestran "con mucha nitidez" el momento en que se inician ambas tormentas y la forma en que crecen y pasan a ocupar, en menos de 24 horas, un área de más de 2.000 kilómetros.
Estas tormentas, que se mueven a la máxima velocidad del "jet" (600 kilómetros por hora), dejaron a su paso una estela de remolinos de nubes de un tono rojizo.