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Tradición que perdura

Desde 1981, cuando se creó SAMAAP, se realiza la feria. La organiza una directiva.


CON UNA gran afluencia de público se inició ayer la vigésima cuarta versión de la Feria Afroantillana, que organiza la Sociedad de Amigos del Museo Afroantillano (SAMAAP), con el propósito de recabar fondos que permitan preservarlo.
Esta feria, única ventana cultural de la herencia negra al desarrollo del país, permite a los asistentes conocer más de las tradiciones y costumbres heredadas de los caribeños y de los negros africanos, ya que la misma, además de entretener, es sumamente didáctica porque instruye sobre sus costumbres.
Panameños de todas las edades se dieron cita en los predios del museo para disfrutar de la deliciosa gastronomía afro, admirar y adquirir artesanías, gozar de los bailes, no sólo negroides, sino también orientales y la famosa capoeira brasileña.
No podían faltar las tradicionales cuadrillas, herencia de los negros caribeños.
Su reina, Miriam Lee, fue coronada en medio de un fabuloso espectáculo, que incluyó la presentación de los congos y danzas africanas, música de calipso y actividades para los más pequeños con el grupo Cataplún.
La feria continúa hoy desde las 10 de la mañana y la programación es similar, comienza a las 2:00 pm. y se suma el Grupo Samba Tres, con música brasileña y caribeña, y la presentación en vivo, a las 7:00 p.m., será de Eduardito Ruiz.
Al pasar los años, se ha vuelto famosa por la variedad de platillos que la hacen una feria gastronómica, donde se destacan el saus, domplín, torrejas de bacalao, pollo al curry acompañado de arroz con guandú y coco, pescado relleno y en escabeche, entre otros.
Para beber, ice"n glass and sea mass, ginger beer y el delicioso saril con piña, una deliciosa combinación, rica en vitamina C.
Otro de los atractivos son los bon, el pan de maíz, dulce de coco y el exquisito enyucado a base de yuca, coco, piña y pasitas, verdaderamente insuperable.
El Museo Afroantillano de Panamá se inauguró el 22 de diciembre de 1980 como tributo a los inmigrantes antillanos que llegaron a este suelo para la construcción del ferrocarril y el Canal.
Y es allí, en su patio, donde se festeja la feria en el marco de una típica vivienda afro, recreada con muebles de la época. Ese lugar se conoció como la Iglesia de la Misión Cristiana, fundada en 1910.
Como el presupuesto asignado por el Gobierno nunca ha sido suficiente para su mantenimiento, surgió la idea de formar la sociedad, que hoy preside el profesor Enrique Sánchez Salmon.
Lo que ayer fue una reunión de amigos, hoy es un exitoso festival une a los panameños.
Thirzha Failey. Me gusta la feria porque resalta el aporte de los afroantillanos.
Reinaldo Blackwood. Cada año la feria atrae más visitantes.
Diana Martínez. Brinda un buen rato de diversión a adultos y niños.
César Hernández. Cada vez toma más auge, hay que mantenerla.


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184781
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América