Brasil constantemente es azotado por temporales que siembran la muerte y la destrucción. En abril pasado, se vio sacudido por lluvias torrenciales que causaron el desmoronamiento de varios cerros en Río de Janeiro, una catástrofe que dejó una cifra indeterminada de muertos, cientos de desaparecidos y 229 cuerpos recuperados.
Estas inundaciones causaron más muertes que cualquier otro incidente similar en el mundo en lo que va del año, según un informe oficial.
Las lluvias ocasionaron caos en la capital del Estado, provocando la suspensión de las clases y alterando el funcionamiento del transporte público.
Según la alcaldía de Río de Janeiro, la lluvia fue la mayor en la historia de la ciudad. En menos de 24 horas, ya habían caído 288 milímetros cúbicos.
En enero pasado al menos 40 personas murieron tras fuertes lluvias, inundaciones y deslaves que afectaron la zona metropolitana de Río de Janeiro, horas antes del fin de año.
Funcionarios informaron que la mayoría de las muertes ocurrieron cuando viviendas en barrios pobres colapsaron bajo el barro o la lluvia.