Después de 15 años de democracia, el Parlamento chileno aprobó ayer el desmantelamiento de la mayoría de los "enclaves autoritarios" de la Constitución impuesta al país en 1980 por el entonces dictador Augusto Pinochet.
Las negociaciones, que dieron como fruto más de 55 modificaciones a la Carta Magna, fueron encabezadas por el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza, actual secretario general de la OEA, que estuvo presente en la sesión del pleno del Congreso. "Hoy tenemos en Chile un día de alegría, de unidad, de reencuentro con su historia", precisó el presidente Ricardo Lagos una vez que el Congreso, por 150 votos a favor, tres en contra y una abstención, aprobó las enmiendas. Lagos agregó que Chile venía reclamando estos cambios ya que la Constitución impuesta por la dictadura no representaba a los chilenos.