Las autoridades reforzaron las medidas de seguridad en la provincia occidental de Xinjiang, ayer, tras un ataque terrorista que dejó 16 policías muertos a escasos días de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Se declaró un estado de alerta total para las dependencias del gobierno, las escuelas y los hospitales de la ciudad de Kashgar y se apostaron policías en las carreteras que conducen a la ciudad, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
La Policía revisó vehículos y corroboró la identidad de sus pasajeros.
Dieciséis agentes murieron y otros 16 resultaron heridos el lunes en un audaz ataque en el que dos individuos tiraron explosivos contra un grupo de policías de Kashgar, cerca de la frontera con Afganistán y Pakistán.
La seguridad es una de las prioridades de China, que movilizó cientos de miles de soldados, policías y residentes como parte de una gigantesca operación para resguardar Beijing. Pero el ataque de Xinjiang dejó en claro que hay otros sectores que son vulnerables.
Los dos atacantes arrestados en el lugar del incidente son uigures, un grupo minoritario musulmán que ha protagonizado violentas rebeliones contra el gobierno chino.