La luz ha vuelto al noreste de EU pero la situación dista de ser completamente "normal" ya que, a la petición de ahorrar energía, se le suman los problemas de agua potable en muchas localidades.
Mientras el Gobierno investiga las causas del apagón, millones de personas y centenares de negocios en ocho estados afectados iniciaron ayer su primer día de labores, en la primera gran prueba del sistema eléctrico desde el apagón del jueves pasado.
Ahora, los negocios tratan de regresar lentamente a la normalidad, preocupados por la posibilidad de más interrupciones y por las enormes pérdidas económicas desde el jueves pasado.
La compañía FirstEnergy Corporation de Ohio, en el centro de las investigaciones sobre el "apagón de 2003" -porque todo apuntaba a que el problema comenzó allí-, insistió ayer en que los fallos en su sistema eléctrico no fueron los que desencadenaron los apagones en el noreste de EU y sur de Canadá.
El secretario de Energía, Spencer Abraham, advirtió en varios programas dominicales de televisión, que tendrán que ser los propios consumidores quienes asuman el costo de hasta 56,000 millones de dólares en sus facturas del servicio de luz para modernizar el sistema eléctrico "porque son los que se benefician".