Las autoridades de EE.UU. inspeccionan las pertenencias y la vida del mayor Nidal Malik Hasan, un psiquiatra musulmán de carácter solitario, en busca de las razones que le llevaron a disparar contra sus compañeros en la base de Fort Hood (Texas).
Trece personas fallecieron y 30 resultaron heridas en ese ataque.
Hasan, el presunto autor de la matanza en Fort Hood, no usó armas reglamentarias del Ejército, sino dos pistolas que había comprado a título personal.
Se trataba de una persona solitaria, cuyos padres habían muerto jóvenes y que buscaba una esposa musulmana devota, como él. Pese a sus frustraciones personales, no mostraba sufrir ninguna enfermedad mental, según declaraciones de sus colegas y familiares a la prensa estadounidense.
Hasan, de 39 años, permanece en coma, aunque en condición estable, tras ser alcanzado por los disparos de una policía civil, la sargento Kimberly Munley.
"Se topó con el atacante. En un intercambio de disparos, ella fue herida, pero logró alcanzarle cuatro veces. Fue una actuación estupenda y enérgica por parte de esta agente de policía", dijo en una rueda de prensa el teniente general Robert Cone, comandante de la base.
La prensa de EE.UU. apunta al inminente envío a Afganistán del comandante Hasan, como el posible detonante de la tragedia.
Hasan es un experto en trastornos de estrés postraumático que últimamente estaba "muy mortificado" con la idea de ser destinado a Afganistán.
Los motivos del tiroteo, en principio, parecen complejos, pero podrían tener que ver con su origen jordano, su pertenencia al Ejército de EE.UU. y su profundo conocimiento, como psiquiatra, de los horrores de la guerra.
Afectado por historias.Mindy Mechanic, profesora asociada de psicología de la Universidad de California, dijo a CNN que este tipo de relatos, indudablemente, tienen un impacto profundo en la persona que los escucha, pero destacó que, normalmente es "improbable" que la repercusión sea tan extrema como en este caso.