Los rebeldes liberianos dijeron ayer que ordenaron a sus fuerzas detener su asalto a la capital, pero el jefe del Estado Mayor del Ejército gubernamental dijo que los insurgentes estaban siendo obligados a retroceder.
La declaración rebelde ofreció un rayo de esperanza a Monrovia, donde según el Gobierno murieron al menos 700 personas desde que las fuerzas que buscan derrocar al presidente Charles Taylor comenzaron a atacar en los suburbios la semana pasada.
En Monrovia el jefe del Estado mayor de Taylor, gritando en medio del estruendo de los disparos, dijo que los rebeldes habían sido rechazado hacia el puerto desde puentes clave que unen a una serie de islas donde se asienta la ciudad. "Estamos haciendo nuestros mayores esfuerzos para la defensa", manifestó el general Benjamin Yeaten.
La carnicería ha provocado llamadas para que la comunidad internacional y Estados Unidos intervengan. Los funcionarios de países del Africa occidental se están reuniendo en Senegal para discutir el envio de tropas de paz.
Un portavoz rebelde, hablando en Ghana donde se celebran conversaciones de paz, dijo que su bando comunicó a sus combatientes que ejercieran moderación. No estuvo de inmediato claro si la orden ya llegí a los combatientes o si era obedecida. "Hemos dado instrucciones a nuestras fuerzas para detener los combates y les hemos dicho que muestren moderación incluso en caso de que sean necesarias represalias", indicó Kabineh Ja"neh, portavoz del grupo rebelde Liberianos Unidos para la Reconciliación y Democracia (LURD).
Por lo menos 700 civiles perdieron la vida en recientes combates en Monrovia, declaró Daniel Chea, ministro de Defensa de Liberia. Mientras, la población desesperada buscaba ayer alimentos y agua durante un cese temporal en la lucha en el centro de Monrovia.
Entre tanto, la agencia de refugiados de la ONU dijo que la situación en Liberia era "horrenda" y expresó su preocupación sobre la suerte de miles de personas aterrorizadas que ahora se aglomeran en Monrovia.
La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dijo que Ruud Lubbers, reiteró su llamado a apoyar los pedidos del secretario general de la ONU, Kofi Annan, con vistas a un rápido despliegue en Liberia de una fuerza de paz internacional.
"El ACNUR está seriamente preocupado por la horrenda situación en Liberia y la suerte de decenas de miles de personas desplazadas y refugiados que están atestando Monrovia", sostuvo una declaración del organismo.
Cientos de personas buscaban refugio en las instalaciones del ACNUR, entre estas muchos sierraleoneses que esperaban retornar a su país en el barco que había sido usado para la operación de rescate, el MV Overbeck. Por su parte, Estados Unidos continuaba ayer sin dar señales de que se preparaba una intervención internacional para frenar la guerra civil en Liberia, y funcionarios se limitaron a decir que se mantenían las consultas sobre el tema.
En la Casa Blanca, el portavoz Scott McClellan dijo que "no se había tomado una decisión" de enviar más tropas estadounidenses al devastado país.