Liberianos famélicos ignoraron ayer la partida del ex presidente Charles Taylor, y dedicaron sus energías a buscar comida en la capital asediada por los rebeldes, mientras circulaban informes sobre asesinatos en zonas cercanas por parte de otro grupo insurgente.
Soldados rebeldes en el puerto de Monrovia rechazaron el gobierno del presidente Moses Blah, quien fue designado líder de Liberia el lunes, tras la renuncia de Taylor, y dijeron que están dispuestos a continuar la lucha.
“Estaremos alerta, dispuestos a repeler cualquier agresión de las fuerzas de Charles Taylor’’, indicó Sekou Fofana, un funcionario rebelde, en un puesto de comando rebelde separado de los soldados por un río.
Centenares de aterrados liberianos que se acercaban a Monrovia a pie desde Buchanan, la segunda ciudad más importante de Liberia, informaron que otro grupo insurgente avanzaba hacia la capital.
Testigos dijeron que los combatientes se hallan a corta distancia del aeropuerto controlado por el gobierno, amenazando con abrir otro frente de combate. Casi 800 soldados nigerianos de la fuerza de paz se hallan emplazados en el aeropuerto.
El ministro de Información de Liberia, Reginald Goodrich, dijo que los rebeldes atacaron Orange Grove, una población entre Buchanan y el aeropuerto.
Luego, los rebeldes liberianos se comprometieron a retirarse de Monrovia, un día después de partir al exilio el ex mandatario Taylor.
Los rebeldes dijeron, tras reunirse con el comandante de la fuerza naval estadounidense anclada frente a la costa liberiana, que mañana dejarán que las fuerzas de paz africanas ingresen al puerto de Monrovia y permitir así que se pueda entregar alimentos a cientos de miles de refugiados hambrientos.
A partir de entonces se retirarán al puente del río Po, a unos 12 kilómetros de las afueras de la ciudad, donde por lo menos 2,000 personas murieron en los más recientes combates de los casi 14 años de lucha sin descanso.