El presidente de Burundi, el tutsi Pierre Buyoya, traspasa hoy el poder al hutu Domitien Ndayizeye, en un ejercicio de alternancia que puede resultar clave para lograr la paz en el país, devastado por una década de guerra civil.
Durante el próximo año y medio, el hasta ahora vicepresidente Ndayizeye tendrá la difícil tarea de consolidar y extender el alto el fuego con los rebeldes y ahuyentar el miedo de la comunidad tutsi a padecer un genocidio como el que aconteció en Ruanda.
Para ello contará con el líder del principal partido político tutsi, Alphonse Marie Kadege, que oficiará como vicepresidente. Buyoya ha completado los 18 meses de mandato adicional establecidos en los Acuerdos de Arusha firmados en 2000, en los que 17 fuerzas políticas acordaron establecer un Gobierno de Transición en el que tutsis y hutus se alternarían en el poder durante tres años antes de convocar elecciones.
Los acuerdos, logrados con la mediación del ex presidente sudafricano, Nelson Mandela, se pusieron en marcha en noviembre de 2001, cuando se inauguró el Gobierno de Transición, pero fueron rechazados por los principales grupos rebeldes, que intensificaron sus ataques. Sólo al final de su mandato, el presidente Buyoya logró firmar una tregua con tres de las cuatro facciones rebeldes que lo combaten.
Pero los enfrentamientos entre el Ejército y el principal grupo rebelde, las Fuerzas para la Defensa de la Democracia (FDD), han continuado entre acusaciones mutuas de violación del armisticio.