Los jefes de Estado y de gobierno de los países iberoamericanos consideran que la corrupción amenaza la cohesión social y que para combatirla es imprescindible fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional, con un enfoque amplio y multidisciplinario.
Así se recoge en un proyecto de Comunicado especial sobre la lucha contra la corrupción, y que se aprobará el sábado en Santiago de Chile en el marco de la XVII Cumbre Iberoamericana.
La Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción representa un avance normativo internacional mayor para promover el establecimiento de medidas preventivas, asegurar la penalización y la aplicación de la ley y para promover la cooperación internacional y la asistencia técnica, especialmente en intercambio de información relevante, señala el borrador del documento.
Llaman a respaldar la Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA, por representar "un valioso esfuerzo de colaboración regional para combatir la corrupción".