Irak se vio conmocionada por un atentado suicida que segó la vida de decenas de personas, un día después de que las tropas de Estados Unidos transfirieran a fuerzas iraquíes la seguridad de un área clave de Bagdad, la llamada Zona Verde.
Un hombre identificado como Amin al Karghuli, que era buscado por la justicia, se coló en una reunión de líderes tribales en una población al sur de Bagdad e hizo estallar una bomba que llevaba adosada a su cuerpo.
El portavoz del Comando de Operaciones de Bagdad, general Qasim Atta, afirmó que los muertos por el atentado eran 23, pero fuentes policiales de la zona dijeron que las víctimas mortales llegaban a 30.