Las autoridades acusaron a tres hombres de orquestar el mayor plan de robo de identidades de la historia de Estados Unidos, por medio del cual aprovechaban fraudulentamente los datos crediticios de miles de personas para obtener millones de dólares. Al anunciar ayer los arrestos, el fiscal federal de Manhattan, James Comey dijo que más 30,000 consumidores en todo Estados Unidos habían sido afectados por el plan.
"Apretando un par de teclas, estos hombres esencialmente se metieron en los bolsillos de miles de estadounidenses y en el proceso, tomaron sus identidades, les robaron su dinero y violaron su seguridad", dijo Comey. Las autoridades dijeron que el monto total de las pérdidas fue estimado en millones de dólares, aunque podría ser peor mientras avanza los estudios.