El Papa Juan Pablo II proclamará hoy cardenales a tres nuevos prelados latinoamericanos, quienes con otros 21 cardenales de América Latina, tendrán la delicada tarea de representar dentro del máximo órgano rector de la Iglesia a la región más católica del mundo.
El Papa entregará hoy en el curso de una ceremonia imponente el birrete cardenalicio al mexicano Javier Lozano Barragán, de 70 años, actual presidente de la Pastoral para la Salud; al brasileño Eusebio Oscar Scheid, arzobispo de Rio de Janeiro, de 70 años y al guatemalteco Rodolfo Quezada Toruño, arzobispo de Guatemala, de 71 años.
Es el caso del arzobispo de Rio de Janeiro, conocido por defender la no penalización de algunos delitos relacionados con las drogas, un argumento delicado para todo el continente, que divide no sólo a los católicos sino también a los expertos y economistas.
El otro purpurado, el guatemalteco Rodolfo Quezada Toruño, se define como un simple párroco.
El llamado cardenal de Curia, el mexicano Javier Lozano Barragán, es uno de los pocos latinoamericanos que ocupan cargos tan importantes dentro del Vaticano y fue una figura decisiva en el restablecimiento en 1991 de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede.
Los tres nuevos “príncipes” de la Iglesia tienen menos de 80 años, por lo que tendrán derecho a elegir al sucesor de Juan Pablo II en caso de Cónclave.
Con los nuevos nombramientos, 24 cardenales latinoamericanos podrán votar en caso de elección de Papa de un total de 135.
Los purpurados latinoamericanos representan poco más de un sexto del Colegio Cardenalicio, que junto con la iglesia de América del Norte (14 cardenales con derecho a voto), forman uno de los bloques regionales más fuertes.