Por primera vez en la historia sangrienta de Guatemala, tres militares de alto rango serán procesados judicialmente como presuntos autores intelectuales del asesinato de la antropóloga Myrna Mack. El Tribunal Tercero de Sentencia fijó para el 3 de septiembre el inicio del juicio oral contra el general Edgar Augusto Godoy y los coroneles Juan Valencia Osorio y Juan Guillermo Oliva.
Cuando ocurrió el asesinato, los tres militares eran jefes de unidades operativas del Estado Mayor Presidencial, un equipo elite del Ejército señalado de múltiples violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno de 36 años que sufrió este país centroamericano. Myrna Mack fue asesinada a cuchilladas el 11 de septiembre de 1990, a 300 metros de la Casa Presidencial sede del Estado Mayor Presidencial, por Noel de Jesús Beteta, un integrante de esa unidad DE élite.
La activista de derechos humanos y hermana de la victima, Hellen Mack, acusa a los ex militares de haber "planificado y ordenado el seguimiento y asesinato" de la antropóloga. Myrna Mack fue asesinada días antes de presentar los resultados de un estudio sobre la situación en que entonces se encontraban miles de guatemaltecos que fueron desarraigados de sus comunidades, debido a la represión que el ejército impulsó contra la población civil no combatiente, durante la guerra.
Beteta fue sentenciado a 30 años de prisión por ese crimen en 1993. Los militares han logrado retrasar el juicio en su contra desde entonces con múltiples recursos judiciales. La lucha por buscar justicia en el asesinato de su hermana, le ha costado a Hellen Mack y los abogados que la apoyan amenazas de muerte y atentados durante los últimos años. La semana pasada, desconocidos dispararon contra la residencia de Roberto Romero, uno de los abogados acusadores, en el este de la capital.
La Misión de las Naciones Unidas en Guatemala dijo el miércoles en un comunicado que con el inicio del juicio en contra de los militares acusados "el Estado guatemalteco tendrá la oportunidad de reflejar su compromiso de luchar contra la impunidad".
Hellen Mack regresó la semana pasada al país de un viaje de dos meses a Estados Unidos, el cual realizó luego que el vicepresidente de la república, Francisco Reyes, le advirtiera que "su vida corría peligro". La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de los Estados Americanos pidió hace una semana al Estado guatemalteco que otorgara seguridad especial a Hellen Mack y sus colaboradores, para garantizar su integridad física.
El abogado Fernando Gutiérrez, defensor de los militares acusados, dijo que los oficiales "son inocentes" de los cargos "y lo vamos a demostrar durante el juicio". Según un informe elaborado en 1998 por una comisión de esclarecimiento histórico, patrocionada por las Naciones Unidas, durante la guerra interna de este país murieron más de 200.000 civiles.
El 95 por ciento de esos hechos le fueron atribuidos al ejército. Ningún militar ha sido condenado por esos delitos. Los procesos judiciales iniciados por organizaciones de derechos humanos en contra de miembros del ejército se encuentran estancados.
Giannareas precisó que sustenta su posición de que los menores no son los que más delinquen en estudios razonables y cifras serias para no caer en razonamientos caprichosos. Explicó que hasta el 2001, existen 938 procesos contra menores de edad, de los cuales 790 corresponden a robos, 61 a violación carnal, 49 al homicidio culposo, 35 tráfico de drogas y tres al secuestro. Indicó que el total de procesos no refleja la cantidad de casos que son sobreseídos, otros que reciben absolución y otros por declinación de competencia.
Manifestó que de los 30 mil incidentes delictivos que se cometieron durante el año pasado en el país se puede determinar que la criminalidad de los menores está volviendo a subir, pero en el caso de los delitos graves no. Apuntó que la velocidad con que crece la actividad delictiva de los adultos es muy superior a la de los menores. Señaló que durante 1997 que fue un año delictivamente alto, la criminalidad de menores sólo fue del 3%, en 1998 llegó al 2.6%, en 199 bajó a 1.9%, en el 2000 se mantuvo igual y en el 2001 ascendió a 3.1%&.
De acuerdo con Giannareas estas cifras revelan que estamos volviendo a los niveles de criminalidad en menores a los que existían en 1997. " Esto indica que la criminalidad juvenil tiene una naturaleza episódica. Es decir no es cierto que todos los años hay más y más delitos cometidos por adolescentes, pero si se puede afirmar que hay una naturaleza episódica del crímen cometidos por menores".
Destacó que tampoco no todos los delitos que cometen los menores se compartan igual ya que los casos por violación carnal han bajado comparado a 1999 al igual que el homicidios, pero en caso del robo estos se han triplicado. No obstante, en cuanto al robo, precisó que de 5,200 casos que se cometieron en total en el país, los menores están involucrados en 790.