El Tribunal Supremo de Justicia asestó un duro golpe a la oposición al suspender ayer un referendo en el que se iba a pedir a la población que decidiese si el presidente Hugo Chávez debe seguir en el cargo o renunciar.
El referendo había sido programado el 2 de febrero a pedido de los enemigos de Chávez, que adelantan un paro desde hace 52 días como parte de una campaña para derrocar al mandatario.
En el dictamen, el poder judicial ordenó también a las actuales directivos del Consejo Nacional Electoral (CNE) abstenerse de realizar y organizar procesos electorales refrendarios u otros mecanismos de participación ciudadana en los asuntos públicos’’, informó la oficina de prensa del Tribunal Supremo. Por su parte, Chávez saludó anoche la decisión del Tribunal Supremo.
"El Tribunal Supremo en la sala constitucional ha determinado o ha ratificado lo que establece la Constitución pero aclarando en todos sus rincones el planteamiento del referendo consultivo cualquiera que sea el tema que trate y cualquiera sea la fecha, no es para nada vinculante con las decisiones que debemos tomar los funcionarios del estado", expresó el mandatario.
El presidente sostiene que no podría aplicársele este referendo porque la constitución establece taxativamente uno revocatorio a mitad de su mandato, en agosto de este año.
Chávez abordó el punto en una ceremonia castrense con motivo de la asunción como comandante general del ejército del general Jorge García Carneiro en el Fuerte Tiuna de Caracas, la principal fortaleza militar capitalina.
La alianza Coordinadora Democrática afirmó ayer que la huelga general "se mantiene" y que la oposición seguirá "peleando" para sacar del poder de forma "democrática" al presidente venezolano, Hugo Chávez.
El portavoz de la Coordinadora y líder sindical, Carlos Ortega, condenó el fallo del Tribunal Supremo de Justicia.