Y es que ante la falta de tribunales comarcales se ha creado un vacío legal, entre las costumbres de los grupos étnicos y la justicia tradicional a tal punto que se están utilizando métodos de tortura de la época colonia para imponer la ley.
De acuerdo con José Mendoza Acosta, del Centro de Desarrollo Indígena, se tiene conocimiento que en la Comarca Ngöbe-Buglé, se ha comenzado a utilizar el CEPO, un instrumento de tortura para obligar a las personas acusadas de un delito a aceptar la condena impuesta.
Mendoza, señala que este castigo es impuesto en ocasiones por autoridades de la comunidad indígena, pero agrega que se han dado casos donde la justicia ordinaria también se ha valido de este sistema.
El castigo del CEPO, consiste en colocar las piernas del acusado en dos orificios hechos en un tronco de madera lo que impide que la persona se pueda mover.
Por lo general, la víctima es colocada en medio de la comunidad para intimidar al resto de la población, lo que es una violación a los derechos humanos, indica Mendoza, porque en primer lugar no se permite que la persona se defienda de las acusaciones y además se le priva de su libertad.
Como si estar atrapado no fuera suficiente, en ocasiones a los acusados se le coloca un tronco de madera sobre los pies para provocar más dolor.
El dirigente del Centro de Desarrollo Indígena manifiesta que este castigo puede durar varios días, durante los cuales el acusado no es alimentado y debe soportar las inclemencias del tiempo.
"Todo esto ocurre por la falta de los tribunales comarcales que fueron establecidos para crear un balance entre las creencias indígenas y las leyes tradicionales".
Para Mendoza ha existido una falta de voluntad por parte de los gobernantes de turno en establecer la figura de los tribunales comarcales, a pesar de que su instalación está plasmada en la ley que crea la comarca.
La justicia ordinaria no compagina con las leyes comarcales, porque hay aspectos religiosos que son importantes para los indígenas, pero que no tienen sustento jurídico.
Igualmente para nosotros el tema de la familia y de los bienes tutelados es de gran importancia, pero para los jueces ordinarios son irrelevantes, explica Mendoza.
El obstáculo más grande ya fue superado y era que los indígenas se sometieran a la justicia ordinaria, pero ahora por falta de presupuesto se está creando un ambiente inestable en algunas comunidades indígenas del país, agregó.
Ante la denuncia presentada por Mendoza, el Panamá América consultó al defensor del Pueblo, Juan Antonio Tejada, quien señaló desconocer violaciones a los derechos humanos en las comarcas indígenas, en especial en la Ngóbe-Buglé, pero se comprometió a investigar el caso.
Marginación: El 80% de los indígenas viven en la pobreza.
Existen grandes problemas de pobreza entre la población indígena. Un reporte del Banco Mundial indica que más del 80% de la población indígena vive bajo la línea de pobreza.
El reporte no sólo considera las condiciones económicas, sino otra serie de factores en su evaluación de la pobreza, tales como las condiciones de vivienda, acceso a servicios básicos, a créditos bancarios, tasa de nacimiento y el tamaño de la familia.
Como ironía de la vida, los bailes de los indígenas se muestran con entusiasmo al promover Panamá como destino turístico. Pero por otro lado, hay muchas situaciones en las cuales no se respeta a los indígenas.
Este es el caso, por ejemplo, en el mercado laboral, donde a menudo son discriminados.
Además los indígenas sienten que su cultura está en peligro, porque el sistema educativo actual empuja a los niños y jóvenes a olvidar sus valores y costumbres.
Pero en medio de su situación, los pueblos nativos de Panamá ven una luz de esperanza gracias al proyecto de educación bilingüe que se implementará en la comarca Kuna Yala.
Aunque el proyecto todavía está en su etapa inicial existe optimismo dentro de la etnia kuna de que la iniciativa se convierta en una realidad.
Como primer paso se desarrolló recientemente una jornada internacional donde expositores de Guatemala, Ecuador y Colombia, expusieron los avances de la educación bilingüe y sus logros.
José Mendoza. Las autoridades han manifestado que no existen los fondos suficientes para crear los tribunales comarcales en el resto de las comunidades donde hacen falta.
Felipe Cano. La dirección de gobiernos locales coordina los planes que se van a implementar dentro de la comarca, pero la aplicación de justicia le corresponde al Ministerio Ppúblico.
Juan A. Tejada. Hasta el momento no tenemos conocimiento de violación de los derechos humanos dentro de las comarcas, pero nos comprometemos a investigar esta denuncia.
En Panamá viven 7 grupos indígenas que representan 6% de la población panameña.
Estos grupos son los Ngöbe, Kuna, Emberá, Buglé o Bokata, Wounaan, Nasos (Teribes o Tlorios) y los Bri-Bri.
Legalmente hay cinco comarcas constituidas y actualmente existe un anteproyecto de ley para crear la comarca de la etnia Teribe.
Ver ilustración en la página A10 del diario impreso.