Los procesos abiertos contra los tres principales líderes empresariales y laborales del país dejaron a la oposición sin cabezas visibles para hacer frente al presidente Hugo Chávez, quien trata de sobreponerse de la severa crisis que desencadenó el paro opositor.
El jefe de la mayor central obrera, Carlos Ortega, y el líder de los trabajadores petroleros declarados en huelga, Juan Fernández, pasaron a la clandestinidad para evitar ser detenidos, mientras el dirigente patronal Carlos Fernández permanece arrestado en su residencia a la espera de sentencia.
Los tres líderes del paro que se realizó entre diciembre y enero, dejaron a un lado sus actividades opositoras para concentrarse en los procesos que les abrieron los tribunales por su participación en la huelga que podrían culminar en condenas de más de 20 años de prisión.
Por su parte, desde la clandestinidad, Ortega habló por primera vez en un canal de televisión y aseguró que sin la ayuda militar no será posible la caída de Chávez. Ayer, una alerta de bomba causó ayer la paralización parcial de una línea del Metro de Caracas.