Unos 70 miembros de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos llegaron a una conflictiva región del noreste de Colombia para entrenar una brigada del Ejército en la protección de un importante oleoducto frecuentemente atacado por la guerrilla, informaron ayer oficiales.
La llegada y el plan de entrenamiento está contemplado dentro de un programa de ayuda por 98 millones de dólares del gobierno de Washington, que proporcionará adiestramiento militar para ayudar al país a contener la ofensiva de la guerrilla activa más antigua de América Latina.
Algunos analistas ven la llegada de las tropas estadounidenses como un involucramiento más directo de Washington en el conflicto colombiano, que en la actualidad es alimentado por el narcotráfico del que obtienen millonarios ingresos rebeldes y paramilitares.
Por otra parte, guerrilleros izquierdistas sacaron de sus casas y fusilaron a 16 campesinos en el noroeste de Colombia, informó ayer el Ejército. La nueva masacre, atribuida a miembros de las FARC, fue cometida entre el jueves y ayer.
Las manifestantes, vestidas de negro y con una vela en la mano, mostraban una pancarta que decía: "Las mujeres se oponen a una guerra contra Irak".
Además, unas mil personas protestaron a la salida de la oración del viernes en la mezquita Al-Azhar, en el centro de El Cairo, contra la política de Estados Unidos, informó la agencia de noticias Mena.
En Bagdad, los equipos de inspectores de la ONU, que llevan a cabo registros en Irak para garantizar que el régimen de Sadam Hussein no posee armas de destrucción masiva, fueron recibidos este viernes por un grupo de manifestantes cuando abandonaron su cuartel general.