El primer ministro de Haití, Gerard Latortue; el comandante de la MINUSTAH, Heleno Rubeiro Pereira, y el director de la Policía, Leons Charles, se reunieron el martes para buscar una solución de consenso al incremento de la violencia que desde el 30 de septiembre ha surgido en la capital haitiana.
Con el trasfondo de disparos y el sobrevuelo de helicópteros, efectivos de pacificación de las Naciones Unidas y policías haitianos en vehículos blindados entraron ayer en un barrio misérrimo copado por partidarios del derrocado presidente Jean Bertrand Aristide, con la intención de contener una nueva ofensiva urbana.
Las fuerzas combinadas rodearon la madriguera de escondites de Bel Air. El ministro de Justicia, Bernard Bousse, expresó que fue una operación para contrarrestar la "Operación Bagdad"", como los opositores han calificado su campaña subversiva.
El primer ministro interino, Gerard Latortue, acusó a bandas callejeras partidarias de Aristide de instigar a la violencia. En cambio los que apoyan a Aristide dicen que la Policía desencadenó la violencia al disparar contra manifestantes inermes.
Los trabajadores de los grupos de asistencia aseguran que la situación de violencia podría paralizar los intentos por alimentar a decenas de miles de sobrevivientes de las tormentas en Gonaives, ciudad devastada por inundaciones.
La Policía y las tropas de la MINUSTAH respondieron siete días después que partidarios de Aristide se manifestaran para pedir el regreso del ex presidente.
La Policía y las tropas de la ONU se encuentran tras la pista de varios de los promotores de la llamada "Operación Bagdad".
Tres policías fueron decapitados la semana pasada por los partidarios de Aristide.
Por lo menos 18 personas han muerto en la ola de violencia en la capital.