Tropas israelíes mataron la mañana de ayer a cuatro palestinos que se estaban dirigiendo sospechosamente hacia la tumba de un rabino judío cerca de Hebrón, y a otro en Jenín, ambas ciudades cisjordanas. Las muertes se suman a las de otros siete palestinos, incluidos dos niños, durante el fin de semana.
El Ejército dijo que en el incidente cerca de Hebrón los palestinos trataban de infiltrarse a través de una valla cercana al cementerio, pero los palestinos dijeron que los hombres eran trabajadores de una cantera y que estaban trabajando cuando y los mataron.
En Jenín, los soldados mataron al palestino armado durante un combate, según el Ejército y miembros del grupo militante Yihad Islámica. Abdel Kareem Sadi, de 16 años, que era hijo de Bassam Sadi, líder del grupo en el distrito de Jenín, recibió un disparo en la espalda, según fuentes de Yihad. Otros dos hombres armados resultaron heridos en el enfrentamiento surgido cuando las tropas entraron en un campamento de refugiados por la mañana.
El sábado, un helicóptero israelí disparó misiles contra un automóvil en la ciudad de Tubas, en el norte de Cisjordania matando a cinco palestinos, incluidos un militante y dos niños. Horas antes, un palestino armado se infiltró en un asentamiento judío, Har Braja, en Cisjordania e hirió a dos israelíes antes de ser abatido.
En tanto, el presidente israelí pidió ayer que se lleve a cabo una investigación para saber si el Ejército está cometiendo abusos. Los ataques ensombrecieron las perspectivas de una reanudación de las conversaciones de seguridad entre israelíes y palestinos, suspendidas en dos ocasiones la semana pasada y que tienen el fin de llegar a una tregua para terminar con casi dos años de violencia.
El presidente israelí, Moshe Katzav, dijo durante una visita a una escuela árabe-israelí que era imperativo que el Ejército evaluara las tácticas que está utilizando, luego de los últimos ataques.