Faltan menos de 48 horas para la misa que el papa Francisco celebrará en la catedral del Santo Espíritu en Estambul, pero poco se nota en las calles de la gran metrópoli del Bósforo, con sus 15 millones de habitantes.
Apenas unos obreros con escaleras se afanan en el patio de la catedral, escondida detrás de un ala del liceo francés Nuestra Señora de Sión, y nada indica que en breve el líder espiritual de mil millones de católicos subirá al púlpito aquí.
No hay todavía medidas de seguridad y la larga hilera de furgones que se alinea en la avenida solo corresponde al transporte escolar del liceo.
En la cercana iglesia de San Antonio, en la bulliciosa calle Istiklal, hay decoración festiva con la bandera del Vaticano y la turca, una exposición de fotografías históricas y un árbol de navidad cubierto de farolillos. Sin embargo, el papa no pisará esa iglesia, la más popular del centro de Estambul, donde no paran de hacerse fotos turistas de todas partes.