EN MEDIO DE la solidaridad internacional y el mutismo de las autoridades rusas, Moscú se despidió de la periodista y defensora de los derechos humanos Ana Politkóvskaya, asesinada a quemarropa el pasado sábado.
Miles de personas se dieron cita en el cementerio Troyekúrovo para dar el último adiós a Politkóvskaya, gran crítica de la campaña militar del Kremlin en Chechenia que dedicó su pluma a la defensa de los civiles ante los abusos del Ejército y los señores de la guerra.
"Ana Politkóvskaya era la mejor y la más audaz de los periodistas rusos, y su muerte es una pérdida irreparable", declaró el Defensor del Pueblo, Vladímir Lukin, durante la ceremonia fúnebre en la sala del tanatorio donde se instaló la capilla ardiente.
Los familiares intentaron evitar que el acto se convirtiera en un "mitin político", pero al funeral acudieran numerosos periodistas, políticos de oposición, embajadores occidentales y representantes de la diáspora chechena.
"Estamos despidiendo a una persona que era más que un familiar.
Con frecuencia dicen que los chechenes sólo pensamos en la venganza, pero en este caso no queremos venganza, sino justicia", dijo un emocionado octogenario representante de la diáspora chechena.
En previsión de posibles protestas, en las inmediaciones fueron estacionados tres autocares con agentes antidisturbios OMON, mientras patrullas de policía vigilaban los accesos al camposanto.
El asesinato de Politkóvskaya motivó una enérgica condena internacional, pero no logró romper el mutismo del Kremlin, quien sólo estuvo representado en el funeral por un viceministro de Cultura.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, prometió esclarecer el "cruel asesinato" de la periodista Ana Politkóvskaya tras una reunión con la canciller alemana, Angela Merkel.
"El asesinato de Politkóvskaya daña más a Rusia y a Chechenia que las publicaciones críticas que escribió", afirmó Putin.
Merkel recordó que "la libertad de expresión forma parte de una sociedad democrática", y añadió que Politkóvskaya era "un símbolo de la significación de la libertad de prensa".
A pesar de la lluvia incesante, miles de personas hicieron cola durante horas para acceder a la sala y depositar flores en el féretro.
Junto al que estaban sentadas los dos hijos de la periodista y su madre, que acaba de sufrir un infarto y de perder a su marido.
Los únicos ausentes en la despedida de la comunicadora social fueron las autoridades rusas que solo enviaron a un funcionario de bajo rango.
Último adiós para Ana Politkóvskaya
Se ha ofrecido una recompensa de un millón de dólares para quien ofrezca información del asesinato.