Varias bombas estallaron en diferentes zonas de Pakistán y mataron a 115 personas, 81 de ellas en una bulliciosa sala de billar en la ciudad de Quetta, en la que cual hubo una segunda explosión minutos después, informaron las autoridades .
Las explosiones marcaron uno de los días más mortíferos de años recientes en Pakistán, un país que enfrenta la violencia desenfrenada de islamistas radicales, separatistas militantes y pandillas criminales.
El ataque perpetrado en Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán, se registró en un área dominada por musulmanes chiíes y muchos pertenecían a esa secta minoritaria.