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Un día crucial para Obama por su reforma sanitaria

Ayer el Presidente estadounidense presionó a los legisladores demócratas para que le den el "sí" al proyecto que, asegura, es beneficioso para el país. Con este voto se juega todo su capital político.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acudió al Capitolio para instar a los congresistas demócratas a dar el "sí" a la reforma sanitaria, que hoy domingo será sometida a una votación crucial en la Cámara de Representantes.

"Está en sus manos. Es el momento de aprobar esto, en beneficio de EE.UU.", afirmó el presidente Obama en su último llamado a los legisladores del Partido Demócrata.

Obama acudió a la sede del Congreso estadounidense en una rara iniciativa, que pone de relieve la importancia que otorga a este voto en el que se juega todo su capital político: normalmente los presidentes sólo se desplazan al Capitolio una vez al año, para su discurso sobre el Estado de la Unión.

"No lo hagan por mí. No lo hagan por el Partido Demócrata. Háganlo por el pueblo estadounidense", afirmó en un apasionado discurso ante los congresistas demócratas, que hoy votarán en la Cámara de Representantes los dos proyectos de ley que componen la medida.

Según el Presidente, "este es uno de estos momentos" en los que pueden "hacer realidad las mejores esperanzas" por las que los legisladores entraron en política.

Con estas palabras, el jefe de la Casa Blanca buscaba arengar a los congresistas ya decididos a votar "sí", y persuadir a aquellos que están indecisos o se oponen a la iniciativa.

 

Dado que la oposición republicana votará en bloque "no", los demócratas deben buscar entre sus propias filas los 216 votos necesarios para aprobarla.

Uno de los grandes centros de atención giraba en torno a un grupo de congresistas demócratas católicos que reclaman enmiendas que garanticen que no se destinarán fondos federales a la práctica de abortos.

El problema, según los líderes demócratas, es que si aceptan las demandas de los antiabortistas, un numeroso grupo de congresistas de izquierda cumpliría con la promesa de retirar su apoyo.

 

Se barajaba una posibilidad para conciliar las posiciones de ambos grupos, que era dejar el lenguaje de la medida como está y que Obama emitiera una orden presidencial en la que se aclare que no se usarán fondos federales para las interrupciones voluntarias de los embarazos.

Los líderes demócratas, sin embargo, se mostraron convencidos de que el resultado de hoy les será favorable.

El líder de la mayoría demócrata en la Cámara Baja, Steny Hoyer, aseguró: "Claramente creemos que tenemos los votos".

 

Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, presente en el encuentro de Obama con los legisladores, prometió que la reforma "será ley dentro de unos días".

Los congresistas votarán hoy, tras dos horas de debate, dos proyectos de ley distintos: uno es el que ya aprobó el Senado en diciembre, y que si recibe el visto bueno de la Cámara de Representantes se trasladará a Obama para su firma y conversión en ley.

El segundo proyecto introduce una serie de enmiendas al primero para hacerlo más del gusto de los congresistas. Si se aprueba, se trasladará al Senado, que según lo negociado entre los demócratas, lo aprobará sin cambios de inmediato, a lo largo de esta semana.

Mientras las negociaciones se sucedían en el interior del Congreso, en el exterior se concentraban cerca de 2,000 simpatizantes del movimiento conservador "Tea Party", que se opone tajantemente a la reforma, y cuyos participantes instaban a "tirar la propuesta a la basura".

El Presidente de EE.UU. se ha implicado personalmente hasta el final para sacar adelante la medida, que ha defendido a lo largo de su mandato, incluso, contra el consejo de algunos de sus asesores más allegados.

A lo largo de esta semana, según confirmó la Casa Blanca, Obama conversó personalmente, cara a cara o por teléfono, con 64 legisladores para recabar su apoyo para la reforma sanitaria.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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