Hace 162 años el estadounidense Samuel Morse transmitió el primer mensaje telegráfico usando su alfabeto, entre las ciudades de Washington y Baltimore.
Aunque el telégrafo eléctrico que conocemos fue presentado por Samuel Morse el 6 de febrero de 1833, fue hasta 1838 que perfeccionó su código de señales, que a base de puntos y rayas llegó a conocerse y usarse mundialmente como "Clave Morse".
Morse también intentó implantar líneas telefónicas primero en Estados Unidos y luego en Europa pero ambos intentos fracasaron.
Por fin, consiguió que ante el Congreso de su país se presentara un proyecto de ley para proporcionarle 30, 000 dólares designados a construir una línea telegráfica de 60 km. de longitud.
Varios meses después el proyecto fue aprobado, y la línea se extendería a lo largo de 37 millas entre Baltimore y Boston.
De allí que el 24 de mayo de 1844, Morse transmitió el mensaje que se haría tan famoso: "Qué nos ha forjado Dios" "What hath God wrought"(una cita bíblica, Númeross 23: 23) desde la Suprema Corte de los EE.UU. En Washington, D.C. a su asistente, Alfred Vail, en Baltimore, Maryland.
A pesar de lo notable de su trabajo, Morse debió enfrentarse a la oposición de supersticiosos que culpaban a su invento de todos los males.
Además, el invento estaba siendo desarrollado simultáneamente en otros países y por otros científicos, por lo que Morse se vio envuelto en largos litigios para obtener los derechos de su sistema; mismos que le fueron reconocidos en 1854 por la Corte Suprema de los Estados Unidos.
Con su invento, Morse ganó una gran fortuna con la que compró una extensa propiedad, y en sus últimos años se dedicó a hacer obras filantrópicas, aportando sumas considerables a escuelas como Vassar College y la Universidad de Yale además de otras asociaciones misioneras y de caridad.