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Un histórico abrazo entre Francisco y Benedicto XVI

Se desconocen los detalles de la reunión sostenida entre el papa emérito y el papa en plenos poderes y al mando de la Iglesia. De acuerdo con fuentes vaticanas, desde hace días Francisco tiene en sus manos los documentos de los denominados ‘vatileaks’.


Ciudad del Vaticano (EFE) / EFE

Conjeturas

  • Personalidades
  • Que el excardenal Jorge Mario Bergoglio quedara en segundo lugar después del cardenal Joseph Ratzinger en el cónclave de 2005, en el que el alemán resultó elegido papa, aumenta la imaginación popular sobre cómo se llevarán ambos pontífices, que tienen estilos diferentes, así como antecedentes y prioridades distintas.

Por primera vez en la historia de la Iglesia, al menos desde que se tienen referencias escritas, un papa en plenos poderes y otro emérito se reunen, se funden en un abrazo y rezan juntos “como hermanos”, lo que hicieron Francisco y Benedicto XVI.

El encuentro se produjo en la residencia de Castelgandolfo, a 30 kilómetros al sur de Roma, donde vive Benedicto XVI desde que renunció al papado el 28 de febrero pasado, y a donde viajó Francisco 10 días después de ser elegido el nuevo líder de la Iglesia católica.

El papa Bergoglio partió del Vaticano al mediodía local, en un helicóptero que aterrizó en el helipuerto de la residencia pontificia un cuarto de hora después.

Allí le esperaba, apoyado en un bastón, el papa Ratzinger, y ambos se fundieron en un “bellísimo” abrazo, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

 

La imagen de estos dos pontífices, ambos vestidos de blanco, quedó para la historia.

Benedicto XVI vestía una sencilla sotana blanca y se cubría con un anorak también blanco; Francisco iba también con sotana blanca y lo único que les distinguía era la esclavina blanca y la faja del mismo color que este llevaba.

En auto se dirigieron hasta el palacio apostólico. Francisco se sentó en la parte derecha del automóvil, el lugar tradicional que ocupa el papa, mientras que Benedicto se colocó en la parte izquierda.

Delante iba el prefecto de la Casa Pontificia y secretario del anterior papa Ratzinger, Georg Ganswein.

Una vez en la residencia se dirigieron a la capilla para rezar.

Benedicto XVI le cedió el puesto de honor a Francisco y este lo rechazó diciéndole: “Somos hermanos”, tras lo cual los dos juntos rezaron de rodillas en el mismo banco. Tras el rezo, se reunieron a solas en la biblioteca privada, donde conversaron durante 45 minutos.

El papa Francisco regaló a Benedicto XVI un cuadro de la Virgen de la Humildad.

Cuando se lo entregó, Bergoglio, quien intercaló el “tú” y el “usted” a la hora de hablar, dijo a Ratzinger: “Me permita, cuando lo he visto he pensado en ti por todos los ejemplos de humildad y ternura que nos ha dado en su pontificado”.

Benedicto XVI le tomó las manos y le dio las gracias.

Después del encuentro a solas, almorzaron junto a los secretarios Georg Ganswein y Alfred Xuareb.

Tras el almuerzo, Francisco regresó al Vaticano y fue despedido en el helipuerto por Benedicto XVI.

Se desconocen los temas de los que hablaron, aunque se sabe que Benedicto XVI ordenó que el [B]dossier[/B]sobre el Vatileaks -el escándalo de intrigas, enfrentamientos y supuestos casos de corrupción- preparado por tres cardenales, fuera entregado directamente al futuro papa, es decir, a Francisco.

Según el arzobispo Loris Capovilla, que fue secretario de Juan XXIII, Benedicto XVI también le dejó al papa Francisco un [B]dossier[/B]de casi 300 páginas, escrito de su puño y letra, sobre otros temas diferentes al Vatileaks, aseguró el diario italiano [B]La Stampa[/B].

Sobre el Vatileaks, el portavoz Lombardi confirmó que hace varios días estaban a disposición del papa Francisco.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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