Médicos de un hospital de la ciudad francesa Marsella han estudiado el sorprendente caso de un hombre que lleva una vida normal pese a que prácticamente carece de cerebro, según muestran las imágenes de resonancia magnética que se le han practicado, afirma la revista médica The Lancet.
Casado y padre de dos hijos, este francés de 44 años, funcionario, se presentó en el hospital en el año 2003 porque tenía un problema al caminar.
El equipo del doctor Lionel Feuillet le diagnosticó una hidrocefalia no comunicante, es decir, un aumento de la cantidad de líquido cefalorraquídeo.