Amor y gratitud son dos eslabones de la misma cadena. Esto le consta a Samuel Valdelamar y a su esposa Thais.
La de Samuel es una familia panameña cristiana de clase media que grita a los cuatro vientos su felicidad porque Dios la bendijo de una manera especial hace seis años.
Con ansias, Thais esperaba junto a su esposo la llegada del primogénito que se adelantó al tiempo de gestación requerido.
La prematuridad ponía en peligro la vida del recién nacido.
El primer llanto del pequeño Samuel fue a las 26 semanas. Pesaba una libra. Permaneció 155 días en el hospital.
Era tan frágil y había sido tan deseado.
Lo pusieron en las manos de Dios.
El infalible y Todopoderoso hizo el milagro.
La tristeza se tornó en alegría. Alegría que corre, canta, ríe y reza.
Nunca terminará la pareja de dar las gracias.
Samuel estaba interesado en que su hijo aprendiese el verdadero significado de la Navidad. Que no se dejara adormecer por el mercantilismo que impera. Que supiese que Navidad era mucho más que las cosas tangibles que intercambian las personas en diciembre.
"Fue como cosa de Dios, porque hace tres años mi esposa me había comentado de unas piezas que había visto por Los Ángeles, en Isacaro. Al principio, yo estaba buscando el Nacimiento. El dueño del local, Virgilio Capriles me preguntó hasta dónde quería llegar...", dice Samuel.
"El señor Capriles no está vestido de comerciante, mas bien de una persona que apoya, que enseña. Siento que hemos aprendido, que hemos crecido espiritualmente y nos ha guiado en cada adquisición de una nueva pieza", añade.
Lo que empezó como la compra de un Nacimiento común y corriente terminó en un gran proyecto que destila amor. De ese amor universal que demanda Dios que sea el lazo que nos ate con el prójimo.
Un proyecto de gran dimensión por el tamaño y la cantidad de piezas. Pero, principalmente por su impacto en la niñez.
Es el segundo año que en su residencia ponen un Nacimiento gigante. Donde se pueden apreciar todo el recorrido que hicieron José y María hasta que nació el Niño Dios. Es más, comienza con la anunciación a María, por el Angel Gabriel, de que fue bendecida de manera especial. Que de entre todas las mujeres ella fue elegida para ser la madre de El Redentor.
Además de que pueden ver al Ángel Gabriel anunciar a la Virgen María que será madre del Rey de reyes, los niños pueden ver cuando Zacarías casó a José y María; el sueño donde el ángel le pide a José que huya con María a Egipto; la estadía de María en casa de su prima Isabel; el censo por Augusto, cuando María y José van a tres casas diferentes pidiendo posada infructuosamente y van a dar al establo.
También, cómo los Reyes Magos guiados por la estrella llegan al establo donde nació Jesús, el encuentro de Herodes con ellos y su petición de que les avise si encuentra al bebé, para él también ir a adorarlo (su intención era matarlo), cuando al paso les sale a los Reyes Magos un ángel que les avisa de los planes de Herodes.