¿Hasta cuando seguiremos viendo animales lanzados a las calles a su suerte? Existe una gran población de animales sueltos y abandonados, sin dueño, ni hogar que cada vez causan más problemas. Es responsabilidad de todos buscar la forma de controlar y reducir esta situación.
Abandono. En muchas ocasiones vemos perros o gatos deambulando por las calles, disputándose con personas también sin hogar los restos de comida y demás desperdicios de los basureros o durmiendo en cualquier acera; sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo fue que ese animalito terminó abandonado a su suerte .Por vivir en las calles son señalados también de ser los causantes de enfermedades, epidemias y de la mala imagen de la ciudad.
El problema. Es ilógico pensar que estos perros y gatos llegaron a la calle por sí solos. Es probable, que la falta de sensibilidad de algunas personas es la causa de que el animalito, que en su momento fue quizás el regalo de cumpleaños de un niño, o la sorpresa navideña que alegró las fiestas quede sin hogar y protección. Aquel compañero fiel que fue el centro de atención los primeros meses, cuando era cachorrito, ahora se ha convertido en un estorbo que ensucia la casa, y ya nadie quiere ocuparse de él.
También puede tratarse de un animal que se escapó sin querer y que nunca pudo encontrar el camino de regreso; otros factores como los gastos que acarrea su alimentación, el agravante de algún tipo de enfermedad, que requiera una fuerte inversión o bien cuando las hembras entran en celo, y quedan preñadas pueden ser las causas del abandono. Sea el caso que sea, el destino de estas criaturas una vez en las calles se vuelve incierto, desdichado y peligroso.
Cuidados. Debemos vigilar a nuestras mascotas y darle una vida digna, la misma que queremos para aquellos que amamos y que forman parte de nuestra familia. No olvidemos darle momentos especiales como lo es sacarlo a pasear, acompañado de una serie de medidas sanitarias y de higiene, como llevar las bolsas para recoger sus deposiciones, su arnés para que pueda controlarlo cuando aparezca algo que llame su atención de manera sorpresiva.
La falta de valores se ve todos los días y es una tarea que corresponde a cada dueño de mascota; es un compromiso que involucra a la sociedad civil, y los estamentos del Estado.