Las primeras olas del ‘tsunami’ originado por el potente terremoto llegaron a Hawái con menor fuerza de la esperada, aunque todos los países americanos ribereños del Pacífico se declararon en alerta.
El estado de California fue afectado por grandes olas.
En Crescent City, una bahía del norte californiano, una persona perdió la vida y otras tres fueron violentamente arrastradas por el agua. El puerto resultó destruido por el oleaje, numerosas embarcaciones fueron dañadas y el agua entró por las calles.