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Un nuevo hogar para Ramsés II

Cerca de la carretera que une El Cairo y Alejandría, se quedará temporalmente a la espera de ser colocado en el nuevo Museo Egipcio, cuya construcción terminará en 2010.


La estatua de más de 3,000 años de antigüedad del faraón Ramsés II, un símbolo del centro del Cairo durante más de cinco décadas, llegó a su nueva dirección cerca de las pirámides de Guiza, donde será construido el nuevo Gran Museo Egipcio.
Miles de personas se dieron cita en el centro del Cairo para seguir de cerca a los dos camiones que transportaban la estatua a paso de tortuga. El evento también fue transmitido en vivo por la televisión egipcia.
La estatua llevaba cincuenta años adornando una plaza del centro de Cairo, pero las autoridades decidieron moverla de lugar porque la zona se había vuelto demasiado congestionada y no dejaba apreciar la espectacularidad del monumento.

La estatua, que mide once metros de alto y pesa unas 83 toneladas, fue encontrada en una excavación en 1882.
Originalmente había estado en Memphis, una de las capitales del antiguo Egipto.
"Ramsés va a estar contento ahora", señaló Zahi Hawass, jefe del consejo de antigüedades de Egipto. "A él no le hubiera gustado saber que estaba en un lugar desordenado donde nadie podía apreciarlo", agregó.
La estatua de quien fuera uno de los faraones más recordados del antiguo Egipto pasará a ser parte de un nuevo museo que está siendo construido cerca de las pirámides, en las afueras del Cairo.

Miles de egipcios siguieron el trayecto, de más de diez horas de duración. La estatua, de 83 toneladas de peso y más de once metros de altura, comenzó su recorrido la madrugada del viernes desde la plaza que lleva su nombre, frente a la principal estación de ferrocarril, donde permaneció más de 50 años.
Rodeado de un andamio de metal y vendado en los puntos más sensibles, el coloso fue transportado en dos plataformas móviles, remolcadas por un gran camión, en un largo y lento trayecto, de 35 kilómetros.
Allí, cerca de la carretera que une El Cairo y Alejandría, se quedará temporalmente en un almacén especial a la espera de ser colocado en el nuevo Museo Egipcio, en la misma zona, cuya construcción terminará en 2010.
El coloso parecía sonreír mientras avanzaba con lentitud por las avenidas del centro de la capital egipcia, cuyos habitantes salieron por millares a contemplar la espectacular caravana, escoltada por centenares de policías.
Desde la calle, pero también desde las terrazas y ventanas, miles de egipcios no dejaron de ovacionar el traslado del monumento, decidido para protegerlo de la contaminación causada por los miles de coches que pasan a diario por la plaza Ramsés, la más concurrida de El Cairo, y los temblores causados por el metro.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando el convoy pasó frente a la sede del opositor partido Al Ghad, donde un grupo de miembros del movimiento comenzó a entonar las primeras estrofas del himno nacional, que fue continuado por centenares más. Mientras, miles de personas seguían aclamando el paso de Ramsés II, en cuya cabeza era visible el "nemes" -tradicional velo faraónico- y la corona -símbolo de unión entre los antiguos reinos del Alto y Bajo Egipto-.
"Al ver el paso de este coloso, el corazón se le para a uno", dijo a Efe Kamal, un joven egipcio de 18 años. Mientras trataba de vender "samit" (pan tradicional egipcio) a los asistentes, el joven cairota justificaba su orgullo en que la escultura del faraón "es parte de nuestra historia y civilización". Sin embargo, aunque la mayoría se mostró alegre durante el traslado, no todos estaban de acuerdo.
"Para mí, sacar a Ramsés II de la plaza es un error porque lleva aquí décadas, la gente estaba acostumbrada a verlo, mis clientes llegaban a mi hotel guiados por la estatua", afirmó con manifiesto desagrado el dueño de un hotel, que declinó identificarse.
También hubo quejas de algunos jóvenes, que recordaban a los periodistas que el Islam prohíbe los ídolos y que Egipto tiene necesidades más urgentes que el traslado del coloso.
"Tenemos un Gobierno retrógrado por gastar más de un millón de dólares en trasladar ese ídolo. Ruego a Dios que lo haga mil pedazos", dijo Riz Mohamed, que se identificó como musulmán y que, pese a lo dicho, se acercó a ver la caravana.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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