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Un obrero y un millonario Sao Paulo ganan elecciones en Brasil


Luiz Inácio Lula da Silva se convirtió ayer en el primer obrero que llega a la presidencia de Brasil en sus 113 años de vida republicana, en el 39 de su historia, y en el tercero elegido por voto popular desde el regreso de la democracia, en 1985.
Lula, ex tornero mecánico y ex sindicalista de 57 años, asumirá su mandato de cuatro años el próximo 1 de enero, como sucesor del sociólogo Fernando Henrique Cardoso, de 71, quien llegó al poder en 1994 y fue reelegido en 1998.
Según la Presidencia brasileña, 38 hombres han pasado por la jefatura del Estado en la era republicana (hubo antes dos reyes), pero apenas 27 de ellos han llegado al cargo por la vía de la elección y de ellos sólo 19 lo han hecho por el voto directo.
El número de presidentes que ha tenido Brasil es objeto de amplia discusión, pues los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si en esa lista deben incluirse quienes actuaron como puentes del poder durante días semanas o meses, y los que fueron elegidos pero no llegaron a gobernar.
Mientras, José Alencar, un senador del Partido Liberal (PL) y empresario multimillonario se convirtió en el nuevo vicepresidente, según sondeo de boca de urna, en virtud de una alianza que resultó clave para que la izquierda conquistase el poder con Lula.
Originario del estado de Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral del país, y propietario del mayor grupo textil del país, Alencar es el retrato del exitoso empresario que se hizo a sí mismo. A los 18 años se inició en el mundo de los negocios, cuando fundó su propia tienda textil con dinero prestado de su hermano, y de ahí no paró de crecer. Hoy es propietario del gigante grupo Coteminas, con ingresos superiores a 300 millones de dólares en 2001.
Aunque no es considerado un hombre de carisma, fue llamado por Lula, para conseguir el apoyo de electores más centristas y demostrar que no es enemigo del capital. De hecho, su Partido Liberal definió la alianza como "la unión del capital y el trabajo".
Millones de brasileños acudieron ayer a las urnas, en un ambiente festivo pero bajo fuerte vigilancia, para elegir un presidente y 14 gobernadores, con la izquierda festejando por adelantado una anunciada victoria del ex obrero Lula da Silva. En las calles de Brasilia, y especialmente en la ciudad de Río de Janeiro, miles de efectivos de las fuerzas armadas estaban apostado cerca de locales de votación y puntos conflictivos.
Las playas de Río se llenaron desde antes de mediodía de bañistas que habían cumplido con el voto y turistas que se hallaban en el balneario, mientras la votación seguía en los colegios electorales. Las fuerzas armadas brasileñas anunciaron que destinaron 11,000 efectivos y carros de asalto a Río de Janeiro, el principal estado balneario del país, para salvaguardar el desarrollo normal de la votación. Unos 3,000 hombres se dedicaron a vigilar los lugares con mayor concentración de votantes, mientras los restantes permanecían acuartelados y listos para operaciones rápidas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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