Un prisionero de 22 años que resultó gravemente herido cuando intentaba escapar hace un año presentó una demanda contra la prisión por negligencia y malos tratos.
El 10 de enero de 2007, durante un intento de evasión de la prisión del condado de Pueblo (Colorado, oeste estadounidense), Scott Gomez cayó más de 12 metros cuando descendía una pared con la ayuda de sábanas anudadas. Gravemente herido, pasó más de un mes en el hospital.
Un año después presentó una demanda ante el tribunal federal de Denver reclamando daños e intereses a las autoridades penitenciarias y a los carceleros por sus heridas.
En su demanda Gomez explica que era regularmente golpeado y acosado en prisión por guardias y algunos compañeros, y que se había visto empujado a escapar porque "temía por su seguridad y por su vida" en prisión.
Además, había sido detenido precisamente por un intento de evasión y ya había resultado herido en otro intento.