Anillos, ositos de peluche, teléfonos celulares, un hacha: una exposición en Berlín llamada Museo de las Relaciones Rotas muestra 300 objetos donados por personas, como testimonio de sus rupturas afectivas.
La muestra nació en Croacia, donde dos artistas, Olinka Vistica y Drazen Grubsic, se separaron y decidieron exponer los objetos que se habían regalado.
Pronto se sumaron sus amigos y luego muchos habitantes de los Balcanes, donde el museo comenzó su recorrido recibiendo los objetos que el público donaba o prestaba.
La primera cosa que uno ve en la exhibición es un hacha; pero antes de comenzar a imaginar historias macabras, el curador Zvonimir Dovrovic entra en acción, da un saltito y se coloca al lado del objeto.
"Era una pareja de mujeres de Berlín que vivían juntas en un apartamento. Una de ellas hizo un viaje a Estados Unidos. La que se quedó en Berlín se enamoró en esos días de otra mujer; cuando la otra volvió de Estados Unidos la echó de la casa.
Pero los muebles de su ex pareja se quedaron y bueno, como ella no venía a buscarlos, la otra compró un hacha y los rompió todos".
Un curioso objeto parece ser un batidor cortado: es un "masajeador erótico de la cabeza", instruye el cartel: "Una de las cosas que jamás se devuelven a los ex novios".
"Me encantan estas historias de una línea", me dice Zvonimir y me lleva a una vitrina. "El teléfono celular lo trajo una mujer que me dijo 'mi ex pareja me regaló su celular. Así, dijo, no podríamos hablar nunca más".
Al lado del teléfono, un símbolo de Mercedes Benz y un texto aún más lacónico: "No tenía tiempo para nada más".
Pero un objeto realmente impensable es una pierna ortopédica.
"Esta pierna de madera es de un veterano de guerra de Croacia", clara préstamente Zvonimir. "Se enamoró de una enfermera, que hizo posible que recibiera una pierna ortopédica hecha de un excelente material".
Su texto dice: "La pierna duró mucho más tiempo que la relación".
"Es un frasco que dejó un muchacho. Contiene las lágrimas que él juntó después de cuatro años de una relación". Mientras imagino el acrobático-dramático ejercicio del muchacho juntando las lágrimas, dijo Zvonimir.