El contundente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones de Argentina, además de representar el "continuismo" de su esposo y actual presidente Néstor Kircher, la compromete a no dejar caer la evolución del país.
Logrando superar el 40 por ciento de los votos, la presidenta electa ahora está obligada a no defraudar a sus electores, en su mayoría gente de poco poder adquisitivo y que no quieren recordar los malos momentos que vivió el país.
"La principal razón del triunfo de la primera dama fue el miedo a ese pasado de crisis. La población quiere perpetuar el buen momento que está viviendo y ninguno de los opositores fue capaz de ofrecer una mejor opción", comentó a BBC Mundo el analista político Felipe Noguera.
Y es que la administración de Néstor Kirchner ha mantenido un crecimiento económico del país, que todos piensan en seguir disfrutando de los buenos momentos.
Los empresarios se mostraron satisfechos con continuidad del modelo Kirchner.
Hoy día hay una polémica entre el gobierno y algunos economistas, que no son opositores o tienen fines políticos, por los índices de inflación. A los gobernantes se les acusa de "maquillar las cifras reales del problema".
Otro punto a enfrentar es la política internacional. Al gobierno de su esposo se le califica de comulgar con Hugo Chávez, sobre todo por sus críticas a Estados Unidos y al Fondo Monetario Internacional.
Quizás eso puede cambiar un poco, porque ya Fernández de Kirchner dejó entrever que tendrá buenas relaciones con todos (EE.UU y Chávez).