La crisis catalana está siendo llamada una "pesadilla" y una "bomba de tiempo" para el Gobierno de Bélgica.
El referéndum de independencia de Cataluña ha desatado una crisis política no solamente en España.
El viaje del destituido presidente catalán a Bruselas genera divisiones en el Gobierno belga.
Incluso cuando Carles Puigdemont y su abogado eran interrogados por un miembro del Gobierno belga, políticos belgas y funcionarios de España se criticaban en la prensa.
Los más francos fueron miembros del partido nacionalista flamenco N-VA, un importante miembro de la coalición de Gobierno de Bélgica y cuyos deseos separatistas parecen haber sido inflamados por la campaña catalana.
"Yo cuestiono cómo un miembro de la UE puede hacer eso", dijo el vice primer ministro y ministro del Interior, Jan Gambon, en referencia al arresto de varios asociados de Puigdemont en España la semana pasada.
Dato
Explica su viaje
Carles Puigdemont dice que su viaje a Bruselas, Bélgica, es para elevar la importancia de la estadidad catalana a nivel europeo, no para interferir en la política belga, pero su permanencia ha sido calificada en la prensa de “pesadilla para el Gobierno belga”.