Una ciudad imaginaria, Sinocity, similar a miles de nuevas ciudades chinas tanto en su cuadriculado diseño como en su uso, en ocasiones absurdo, del espacio público, fue la protagonista del concurso de urbanismo "Sinoticies 2007", creado por FAR, una asociación de arquitectos en Shanghai.
El certamen aspira a cambiar la manera de planificar la construcción de las nuevas ciudades de China, y su resultado se exhibió en la galería de arte española "Art in Capitals", el único espacio extranjero en el recién recreado Centro Escultórico de Shanghai.
El arrollador crecimiento económico chino está provocando una transformación radical de miles de ciudades en el interior del país, donde, de una vida rural y empobrecida, millones de personas están pasando a vivir en un entorno urbano más rígido y desagradable, relativamente más próspero pero con menos calidad de vida.
Esta es la tesis de los organizadores del concurso, ya que el urbanismo que se hace hoy en China está "muy basado en las regulaciones, es muy formal, y olvida la parte informal de la vida, la necesidad de la gente de reunirse, de encontrarse con los demás", explicó a Efe el arquitecto alemán Viktor Oldiges, director de FAR.
Para llamar la atención sobre los aspectos más absurdos de esta concepción urbanística, FAR convocó un concurso en el que proponían una ciudad hipotética, Sinocity, capital de una provincia hipotética, Sinoprovince, de características y problemas urbanos típicos de las nuevas ciudades chinas.
El desafío era mejorar la relación de los 30.000 habitantes de un barrio con ese entorno, y entre los 40 proyectos de 10 países que se presentaron, ganó el de tres jóven es estudiantes de arquitectura chinos, de la universidad shanghainesa de Jiaotong, porque por su cercanía con esa realidad supieron dar con una clave del problema.