Un hospital japonés puso en marcha un sistema polémico para recoger a bebés abandonados: un buzón-incubadora a 36 grados de temperatura donde los padres podrán dejar a sus hijos anónimamente, sin repercusiones legales. El centro médico católico Jikei, ubicado en Kumamoto (suroeste de Japón), abrió en su primer piso su "konotori no yurikago" (en japonés "la cuna de la cigüeña"), un habitáculo similar a un cajero automático pues se accede desde el exterior y está protegido de la mirada de los curiosos.
Entre una imagen de la Virgen María y una vidriera se encuentra un buzón de 45 centímetros de alto por 60 de ancho el hospital espera que las madres arrepentidas dejen a sus hijos antes de tomar otras decisiones.