AUNQUE HASTA la fecha en Panamá no se han reportado casos de gripe aviar, la industria avícola está alerta y en constante preparación para evitar que ésta u otra enfermedad, afecte la producción del rubro, estimada entre 58 a 60 millones de aves al año, que abastece el mercado local.
Esta preocupación es mundial porque hasta el momento, se considera que todas las aves son vulnerables a la gripe aviar, a pesar de que algunas especies son más resistentes a la infección que otras.
Luis Carlos Castroverdes, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores (ANAVIP), señaló que el tema de la gripe aviar es algo que se debe tratar con atención, aunque afortunadamente las incidencias en el ámbito mundial han declinado significativamente en los últimos meses.
Sin embargo, Castroverdes dijo que esto no significa que la industria avícola panameña tiene que descuidarse, al contrario debe prepararse para cualquier eventualidad, a pesar que el nivel de preocupación que existía ha descendido, debido al comportamiento que la enfermedad ha tenido sobre todo en Asia, donde los últimos días los casos han disminuido.
Castroverdes agregó que el tema sanitario requiere una tarea permanente, dado que el desarrollo y la estabilidad de la industria dependen de que el país se mantenga libre no solo de esta enfermedad, sino de cualquier otra que afecte a las aves.
Sin duda, la fiebre aviar es un tema que preocupa a todos en el ámbito mundial. Por ello, los países han desarrollado políticas para combatir el virus, como por ejemplo en Brasil, debido a que a nivel de Latinoamérica este es uno de los mayores productores de aves para el consumo humano.
De acuerdo con Ariel Mendéz, de la Unión de Avicultores de Brasil, la fiebre aviar es muy preocupante, por eso se siguen una serie de normas como la desinfección de los camiones que transportan los pollos, tanto vivos como muertos; impedir el ingreso de personas ajenas a la empresa a las instalaciones y el seguimiento a las leyes existentes para evitar riesgos con este mortal virus.
La gripe aviar despierta la preocupación de las autoridades de Salud porque las investigaciones evidencian que los contagios entre humanos se han producido por el contacto con aves infectadas con el virus.
Aunque no hay pruebas que demuestren la transmisión permanente y eficiente entre personas, muchos científicos creen que la próxima pandemia de gripe aviar es cuestión de tiempo.
El Banco Mundial calcula que para la economía mundial, la aparición de una pandemia grave de gripe aviar entre las personas podría tener un costo cercano a 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB) del mundo, es decir, alrededor de US$2,000 billones del PIB mundial de US$40,000 billones (estimación publicada en GDF en abril de 2006). Esta hipótesis pesimista se basa en una tasa de mortalidad de 1% o de alrededor de 70 millones de personas.
Los efectos que tendría una pandemia de gripe en los países en desarrollo serían altísimos: las tasas de mortalidad bordearían el doble de las que podrían esperarse en los países de ingreso alto y la proporción de pérdidas del PIB también sería mayor.
Actualmente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), trabaja en la prevención de un eventual brote de la gripe en América Latina y el Caribe así como el fomento de la toma de conciencia sobre los riesgos de esta enfermedad son los objetivos de un nuevo manual preparado y dirigido a los pequeños productores latinoamericanos.
Este manual ilustrado insiste en las medidas necesarias para mantener la bioseguridad en las explotaciones y la forma de evitar el contacto entre aves domésticas y aves silvestres potencialmente infectadas.
La información está específicamente dirigida a atender las necesidades de las unidades de producción avícola de traspatio y de pequeña escala, por este motivo, la guía hace énfasis en medidas simples y de bajo costo para la prevención y el control de la enfermedad.