En relación con el resto de la población, los jóvenes tienen las mejores condiciones de salud y mayor nivel educativo, por lo que es el mejor momento para invertir en ellos. Los países que lo hagan sacarán el mayor provecho, destaca el Banco Mundial en su informe de Desarrollo Mundial del 2007.
Esta es una perspectiva optimista pero hay muchas necesidades y retos, los que serán abordados en la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en El Salvador del 29 al 31 de octubre.
"Juventud y Desarrollo" es el lema del encuentro en el que se presentarán tres documentos surgidos de amplios foros y encuentros previos.
El documento central es la Declaración de San Salvador, que recogerá las ideas provenientes de las reuniones ministeriales, del foro parlamentario y de los encuentros de gobiernos locales. Se añadirán las que surjan de los foros cívico y empresarial que se realizan previos a la cumbre.
La Declaración de San Salvador, que será el documento que firmarán los Jefes de Estado y de Gobierno, conllevará compromisos para el desarrollo de políticas públicas y acciones concretas en el ámbito central, pero también en el parlamentario, local y empresarial.
Representantes de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con sede en Madrid, España, afirman que si se aprueban los programas que antes de la cumbre aborden los responsables de cooperación, éstos pasarán a formar parte de los programas multilaterales de Cooperación Iberoamericana para potenciar la participación de la juventud en temas relacionados con salud, educación, embarazo de adolescentes, y algunos desarrollos de posibilidades empresariales.
El Programa de Cooperación y de Integración de la Juventud en Iberoamérica lleva acciones concretas y tiene un reglamento para programas de cooperación como son los ibermuseos, las iberorquestas.
Se trata de un instrumento que permita asegurar y promocionar los derechos de los/las jóvenes y así potenciar la integración de las nuevas generaciones de iberoamericanos. Se reconoce que la política de juventud tiene una especial complejidad en todos los niveles; de manera particular, por su realidad transversal y necesariamente multisectorial.
El Plan deberá ser una hoja de ruta para el diseño e implementación de políticas públicas de juventud en la Región, lo cual lo convierte en un instrumento único en su género y que servirá como marco para el desarrollo de propuestas más específicas, destaca la Organización Iberoamericna de Juventud (OIJ).
Un tercer documento es un programa de acción semejante al de Santiago de Chile del 2007, con acciones y compromisos que asumen los países.
Una meta.
En septiembre del 2000, 189 Estados Miembros de las Naciones Unidas, de los cuales 147 estaban representados por Jefes de Estado y de Gobierno, firmaron un nuevo compromiso mundial para el desarrollo, plasmado en una Declaración en la que se fijaron los ocho Objetivos del Milenio a escala global. El octavo de ellos tiene como quinta meta, que en cooperación con los países en desarrollo, se deben elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo. Se refleja así la preocupación global por índices de desempleo juvenil que en muchos países duplican y hasta triplican el desempleo adulto, así como por el creciente desajuste entre capital educativo y acceso.
La mayoría de los empleos que consiguen los jóvenes son precarios y de baja calidad, por lo que conciliar la educación y el trabajo constituye una combinación adecuada que permitirá desarrollar estrategias de inserción individual, según la Secretaría General Iberoamericana, la que recomienda mejorar la flexibilidad del sistema educativo y laboral para compaginar las dos actividades.
La directora para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Marcela Suazo, confía que la Cumbre Iberoamericana sea un espacio de toma de decisiones que permitan establecer las políticas que ayuden a preparar a los jóvenes para una participación efectiva en un mundo que es cada día más demandante, que requiere de mayor especialización y que es mucho más competitivo.
Además, instó a los países latinoamericanos a sacar partido del "bono demográfico", la alta cifra de jóvenes, que podría ser mejor aprovechada para el desarrollo cuando en la región persisten altos índices de pobreza y desempleo.