Las pruebas para determinar el sexo del feto y las posibles anomalías genéticas realizadas a través de muestras de sangre de la madre, después de siete semanas de embarazo, son "fiables", según un estudio.
Los científicos analizaron 57 investigaciones anteriores, sobre la eficacia de los métodos para detectar el sexo del bebé, y determinaron la eficacia de las pruebas que analizan el ADN del bebé en el plasma materno.
A pesar de la diferencia entre los estudios, la prueba en la sangre para detectar el cromosoma Y fue mucho más exacta que las pruebas de orina.
No obstante, en algunos casos en los que la prueba de sangre se hizo en las cinco primeras semanas de embarazo, se determinó el sexo del feto con un índice de precisión de entre el 95 y el 99 por ciento.
El diagnóstico prenatal de trastornos genéticos del feto requiere la toma invasiva de tejidos fetales.
Esta prueba se presenta como una alternativa a otras más agresivas como la amniocentesis, que consiste en extraer una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para examinarlo y que conlleva un riesgo para el bebé.
Para los test de sangre, las mujeres tienen que pincharse en un dedo y enviar las muestras de sangre a un laboratorio. Si se detecta el cromosoma Y, el feto es varón, la ausencia del cromosoma puede indicar que es niña o que no se ha encontrado ADN del bebé en la muestra enviada.
Esta prueba no ha sido regulada por la Agencia de Alimentación y Medicamentos, porque no se utiliza para fines médicos, indicó una portavoz, que señaló que la agencia sí investiga los test domésticos que han surgido para analizar el ADN del niño.