La policía de Laixi, provincia oriental china de Shandong, se quedó perpleja tras detener un camión que circulaba en sentido contrario y descubrir que al volante estaba sentada una niña de cinco años, informó el "China Daily". La niña se puso al volante mientras su padre, que había dejado el motor en marcha, salía durante unos minutos para hacer unos recados. El camión había empezado a rodar en sentido contrario cuando una patrulla de policía lo vio.