Tras una semana sin Fidel Castro al frente del país, los dirigentes cubanos continúan lanzando mensajes tranquilizadores sobre su evolución, mientras denuncian la agresiva política de Estados Unidos contra la isla.
Castro, que en un hecho sin precedentes delegó provisionalmente el poder en su hermano Raúl el pasado lunes, a consecuencia de una delicada intervención quirúrgica, "sigue evolucionado favorablemente", según declaró en la capital colombiana el vicepresidente Carlos Lage.
También el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, dijo que Fidel Castro sigue una recuperación "normal y satisfactoria", y acusó a Washington de injerencia en los asuntos internos de Cuba, en unas declaraciones a la cadena Telesur.
La resistencia armada en Irak a las tropas de Estados Unidos será "un juego de muchachos" en comparación con la que habría en Cuba si Washington decide invadir la isla, advirtió Alarcón.
Precisamente ayer, el presidente de EE.UU, George W. Bush, aseguró que son los ciudadanos cubanos los que decidirán si ponen fin a la "situación tiránica" en el país caribeño.
Desde su rancho de Crawford (Texas), donde pasa unos días de vacaciones, el presidente subrayó que "nuestro deseo" es que los cubanos puedan elegir "su propia forma de gobierno".
Sus declaraciones profundizan en las realizadas por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien aseguró que EE.UU está preparado para ayudar a la sociedad cubana en su lucha por el cambio, pero no se plantea en ningún momento forzar ese cambio.
La idea de que de alguna forma EE.UU va a invadir Cuba "es simplemente rocambolesca", precisó la jefa de la diplomacia estadounidense en declaraciones a la cadena de televisión NBC.
Entretanto, en La Habana se presentó un manifiesto avalado por más de 400 intelectuales de todo el mundo contra la política estadounidense hacia la isla.
"Ante esta amenaza creciente contra la integridad de la nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo exigimos que el gobierno de EE.UU respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión", afirma el texto.
El texto está firmado, entre otros, por José Saramago, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú, Noam Chomsky, Nadine Gordimer, Ernesto Cardenal y Mario Benedetti. Durante la presentación del manifiesto, Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de América y miembro del Consejo de Estado, auguró que Castro retornará al gobierno en unos meses y subrayó que, mientras, Cuba vive una sucesión "pacífica" en contra del escenario imaginado por EE.UU. "La idea de la administración de Estados Unidos era que si Fidel no estaba al frente de Cuba, el caos se iba a apoderar de este país, Fidel no está al frente y el caos no se ha apoderado de este país", dijo. Los EE.UU. "tenían previsto que no era posible vivir una sucesión pacífica en Cuba, bueno, ha ocurrido una sucesión pacífica y Raúl Castro se dirigirá al pueblo de Cuba cuando lo estime necesario".