La Convención de la Unesco sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, luego de cuatro años de estudio, pretende prevenir lo que el organismo llama una nueva fiebre del oro, en la que varias compañías o cazadores de tesoros se dedican al pillaje para la explotación comercial.
Además, el informe también da prioridad a la excavación de sitios que han estado bajo el agua por al menos 100 años.
La Unesco argumenta que esta prohibición es vital porque los nuevos avances tecnológicos aumentan las facilidades de acceso a tesoros que hasta ahora se consideraban inaccesibles por la profundidad en que se encontraban.