Unicef y su embajadora de buena voluntad, la actriz Mia Farrow, destacaron hoy que las mujeres y niños son siempre los que pagan el precio más alto en conflictos y catástrofes, por lo que pidieron ayuda urgente para paliar decenas de crisis humanitarias diseminadas por el mundo.
En la presentación de su informe anual de Acción Humanitaria, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia solicitó 1.200 millones de dólares de ayuda de emergencia para 28 países y territorios que se consideran los más necesitados de esta asistencia.
Entre esos países se encuentra Haití, que, como destacó Hilde Johnson, directora ejecutiva adjunta de Unicef, "ya estaba incluido entre los lugares en crisis antes del terremoto, debido a que había sufrido los efectos de huracanes, disturbios y enfrentamientos civiles".
Para apoyar el llamamiento de ayuda, la actriz Mia Farrow, vía telefónica desde Nueva York, aseguró que la crisis en Haití "es una emergencia de niños", puesto que el 40 por ciento de la población del devastado país es menor de 14 años.
"Pero no podemos olvidar a esos millones de niños y de mujeres que llevan años viviendo en campamentos, sin nada, en lugares como Sudán, Chad, la República Democrática del Congo, la República Centroafricana, entre otros", señaló la embajadora de Unicef, en una declaración telefónica a los periodistas en Ginebra.
Farrow hizo un repaso de los lugares que ha visitado en los últimos años como embajadora de Unicef, desde Darfur, que calificó de "una pesadilla sin fin", hasta el sur de Sudán, Centroáfrica, de donde dijo que "sus niños son los más abandonados", hasta los territorios palestinos, en concreto Gaza, donde "dos años de bloqueo y la ofensiva israelí de hace un año han dejado a sus niños sin acceso a medicamentos o nutrición".
El informe 2010 de Unicef destaca que "los niños son siempre los más afectados, y los desastres aumentan el peligro de que sufran abuso o violaciones graves de sus derechos, como la violencia sexual, las lesiones, la muerte o el reclutamiento forzado en las agrupaciones armadas", según dijo la directora ejecutiva adjunta de Unicef.
El Informe también hace referencia a tendencias mundiales que conllevan peligros crecientes para los niños y niñas, como el cambio climático, la inestabilidad de la economía mundial y los cambios en la naturaleza de los conflictos armados, especialmente la práctica generalizada de la violencia sexual contra los niños y las mujeres.
"Esos factores aumentan la vulnerabilidad de las comunidades pobres y amenazan la supervivencia y los derechos fundamentales de los niños", se señala.
La crisis financiera mundial, combinada con la inestabilidad y el aumento de los precios de los alimentos, es causa de un aumento de la pobreza y la desnutrición.
En 2009 aumentó notablemente el número de familias pobres que se vieron obligadas a reducir la cantidad y la calidad de los alimentos que consumieron.
La región con más necesidades -afirma el informe- continúa siendo frica subsahariana, donde más de 24 millones de habitantes del Cuerno de frica sufrieron en 2009 los efectos de la sequía, la inseguridad alimentaria crónica y el conflicto armado.
Y en Sudán, el Chad, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo, la población sufre los efectos de la violencia interna o transfronteriza y de los desplazamientos a gran escala.